Las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) son la bandera política que el Partido Nacional en Honduras usará con vistas a las elecciones generales del 28 de noviembre, y con la cual pretende conseguir un cuarto mandato consecutivo en el gobierno hondureño.

Dicho modelo se caracteriza por mano de obra barata, concesiones generosas de recursos naturales, exoneraciones fiscales con la idea de que el país solo puede aspirar al progreso si existe una apertura total y beneficiosa para la generación de empleo.

Sin embargo, las quejas contra las ZEDE parten de todos los sectores, excepto de aquellos que todavía permanecen junto al presidente Juan Orlando Hernández (JOH) y defienden sus planes.

Pero hay otro contexto ineludible en su creación, que tiene que ver con la advertencia que hizo el Colegio de Abogados de Honduras en el sentido de que estas regiones pueden ser un “santuario de criminales nacionales e internacionales, y de dinero sucio y limpio” y en un “refugio para los solicitados de extradición”.

De acuerdo con un análisis de la Universidad de Costa Rica, comparó dicho proyecto con el “perfeccionamiento de los mecanismos de despojo en Honduras”.

Según el economista Hugo Noé Pino, las ZEDE “son un país dentro de otro país” y en aquellas regiones que tienen costa van a poder llegar naves y embarcaciones sin “ningún permiso” de aeronáutica ni otras autoridades.

“Habrá libre movilidad de capital y (…) todo eso se puede prestar para lavado de dinero, para tráfico de drogas, tráfico de personas, en fin, es algo sobre lo cual Honduras renuncia voluntariamente a tener el control o la autoridad correspondiente”, agregó.

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