Tito Asfura, actual alcalde de la capital hondureña, estaría buscando a través de su candidatura a la presidencia por el Partido Nacional, continuar con el legado de sus antecesores Porfirio Lobo y ahora del actual presidente Juan Orlando Hernández.

Este último quien no goza del beneplácito de los hondureños ni de socios estratégicos como Estados Unidos, por estar vinculado a delitos de corrupción, podría continuar perpetrándose en el poder desde la figura de Asfura, de ganar las elecciones del próximo mes de noviembre.

Recientemente, Asfura viajó a Estados Unidos para reunirse con el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro; cuyo encuentro envió mensajes que ponen a pensar a los analistas políticos del país.

Sin embargo, en su periplo, que Asfura haya visitado a Luís Almagro solo le recuerda a los hondureños que el Secretario General de la OEA, avaló la relección ilegal y cuestionada de Juan Orlando Hernández en el 2017 y que no es un socio confiable.

La búsqueda por la aceptación y el aval de Estados Unidos es la llave que busca con una estrategia para ganar simpatías y convencer a muchos que él no es parte de los señalados, que no es de esos funcionarios públicos o políticos vinculados a la corrupción.

Sin embargo, Asfura tiene pendiente una solicitud de antejuicio declarada con lugar por el Tribunal de Apelaciones de lo Penal con Competencia Nacional en Materia de Corrupción, la cual fue presentada por el Ministerio Público, que lo acusa por los delitos de lavado de activos, fraude, uso de documentos públicos falsos y violación a los deberes de los funcionarios.

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