El próximo 28 de noviembre, los hondureños elegirán al nuevo presidente del país, tres vicepresidentes, 298 alcaldías municipales, 20 diputados para el Parlamento local y 20 para el Centroamericano, en un ambiente de incertidumbre, por las denuncias de sectores de oposición que presagian fraude.

Entre los candidatos a la presidencia destacan figuras políticas como Nasry Asfura del Partido Nacional, actual alcalde de Tegucigalpa; Yani Rosenthal del Partido Liberal; la esposa del expresidente Manuel Zelaya, Xiomara Castro del Partido Libertad y Refundación y por la Alianza PINU-PSH, Salvador Nasralla.

Según la Conferencia Episcopal de Honduras, las elecciones serán «atípicas» por «diversas circunstancias muchas de ellas dolorosas y dramáticas», porque se celebrarán «en un contexto muy crítico a consecuencia de una política de Estado deficiente y frustrante».

Lo anterior va de mano que entre los candidatos figuran dos investigados por presunta corrupción y un ex convicto por lavado de dinero en Estados Unidos, un país que es el mayor socio comercial de Honduras y el mayor destinatario de la migración hondureña.

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